EDUCACIÓN ONLINE PARA TRABAJAR MEJOR

El e-Learning puede favorecer al desarrollo de habilidades para los “empleos del futuro”. Deja volar tu imaginación y ábrete a los nuevos mundos que se avecinan.

Hoy parece aceptarse sin demasiados pormenores el hecho de que en un futuro no muy lejano los trabajos que tendrán que desempeñar los profesionales serán muy diferentes de los que actualmente existen. Son múltiples y variadas las publicaciones que tratan este tema, que incluyen desde encargados de la gestión del “agua atmosférica” hasta hackers del tiempo, como sostiene el director ejecutivo del DaVinci Institute, Thomas Frey.

Para los trabajos del futuro, los jóvenes somos el público principal.

La cuestión es… ¿estamos capacitados para asumir ese tipo de trabajo? En Nesta –una fundación del Reino Unido para la innovación global –pensaron algunos puntos esenciales sobre los cuales deberíamos aprender antes de salir al mercado laboral, entre los que incluyeron como prioridad la promoción de las tecnologías digitales para la educación.

El mundo virtual será el nuevo gran escenario de los trabajos del futuro y conocerlo a fondo es esencial para movernos con soltura dentro de él. La promoción de las nuevas tecnologías no solo implica desarrollo y capacitaciones. Ya tenemos a nuestro alcance múltiples opciones para comenzar a interiorizar su uso.

Aprender sobre diferentes temas en un aula virtual, con profesores que se ponen en contacto con nosotros desde distintos países y con compañeros de culturas muy diversas, puede resultar una experiencia insustituible para aprehender más profundamente el lenguaje digital.

Porque, después de todo, la educación online será también una de las protagonistas de la transformación laboral. ¿No te parece? No han pasado dos décadas desde que era impensado tomar un curso al mismo tiempo con personas de todo el mundo.

EDUCACIÓN SUPERIOR Y SU ACCESO DESIGUAL

El acceso a la educación superior se ha incrementado en los últimos años. Sin embargo, muchas personas siguen sin tener la posibilidad de educarse incluso en niveles más básicos. La desigualdad social se experimenta fuertemente en este ámbito.

El derecho a la educación es uno de los derechos humanos fundamentales y, prósperamente, cada vez son más las personas que tienen la posibilidad de acceder a la educación superior. Los números son esperanzadores: en 53 años, la Tasa Bruta de Matrícula aumentó en 185 millones.

No obstante el notable y valioso incremento, las diferencias que se presentan en la tasación de las distintas regiones del globo dan cuenta de una profunda desigualdad social. Por ejemplo, América del Norte y Europa Occidental superan el 75% de la tasa de matrícula, mientras que en Asia el porcentaje no alcanza el 30% y en África Subsahariana el total de personas matriculadas en el nivel superior, solo es del 8%.

La pobreza, el desempleo, la discriminación por motivos de género, religión, etnia o clase social, son algunos de los factores que inciden en la posibilidad de acceso a las carreras terciarias o universitarias. Por otro lado, la inversión pública en educación constituye uno de los aspectos centrales para la promoción y garantía de este derecho.

América Latina y el Caribe, por su parte, presentan un 44% de tasa de matrícula y, en general, la tendencia mundial de aumento de los números, también se ha manifestado en los países de esta región. Argentina es el país latinoamericano con más porcentaje de estudiantes universitarios matriculados, sosteniendo un 80% de tasa de matrícula. Lo siguen Chile y Venezuela, con el 79% y 78% respectivamente. Honduras se encuentra entre los que menos porcentaje presenta, con solo el 21%.

La desigualdad social en materia económica es la principal causa de la brecha en el acceso a la educación superior en los países latinoamericanos. Cuando solo el 15% de las personas de bajos recursos comienza sus estudios universitarios, más del 50% de los integrantes de clases sociales más altas acceden a este nivel.

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RENOVANDO LOS PARADIGMAS

El e-Learning es el nuevo paradigma educativo. ¿Qué piensas de las transformaciones sociales que supone?

La formación académica del hombre tiene manifestaciones palpables incluso desde la Antigüedad Clásica. Sócrates disertando en los espacios públicos, interpelando a los jóvenes a razonar más allá de las preconcepciones  que traían de su crianza; Platón en su Academia, cristalizando el pensamiento del maestro a sus discípulos, entre los que se encontraba Aristóteles; y más tarde él y su liceo, los peripatéticos, todo un legado de saber que hasta el día de hoy sigue formando parte de nuestra cultura. Y cada vez más educación, siglo tras siglo.

El desarrollo de la educación a través de la historia nos da cuenta de que estamos en presencia de una vastísima área del desenvolvimiento del ser humano. Tenemos sed de saber, necesitamos explicarnos las cosas, comprender los fenómenos, encontrar respuesta a las múltiples preguntas que se suscitan continuamente en nosotros. Descubrimos y aprendemos, nos construimos y deconstruimos en cada proceso de intercambio con nuestros pares. Y, sobre todo, nos relacionamos mejor con el mundo, cuando lo conocemos.

Los modos de enseñanza de los clásicos siguen implementándose en la actualidad y las instituciones de educación superior no son la excepción a esta tradición. Sin embargo, estos espacios se constituyen también como uno de los  escenarios –quizás el principal –de una nueva práctica: el e-learning.

La evolución vertiginosa de las tecnologías de la información y la comunicación nos desafía día a día a acrecentar nuestras capacidades y generar nuevas adaptaciones al medio que nos rodea. En cuanto a la educación superior, es necesario decidirnos completamente por las nuevas dimensiones que va adquiriendo a partir de las transformaciones culturales que trae la incorporación a la vida cotidiana de tantas y tan diversas tecnologías.  Se trata de poner en valor todas las ventajas que el e-learning supone para adentrarnos en ese mundo virtual sin prejuicios y entonces sacarle el mejor provecho.

Somos la generación que experimenta en carne propia los cambios de paradigma en las formas de enseñanza y aprendizaje. Y resiliencia y proactividad, dos palabras que recientemente se incorporaron a nuestro vocabulario,  son probablemente las actitudes a adoptar frente a este fenómeno.

Para convencernos aún más, entre las ventajas del e-learning encontramos la realización asincrónica del aprendizaje, que permite que el estudiante elija el momento que cree conveniente para llevarlo a cabo; hasta un 60% de mayor retención del conocimiento frente a un 10% del aprendizaje presencial –según The Research Institute of America –; y el estudio de cinco veces más material, sin incrementar el tiempo invertido. Por otro lado, Ambient Insight, consultora especializada en e-learning, sostiene que América Latina fue la región con más crecimiento del e-learning en 2016, con más de 115 proveedores. Tendencia que evidencia que esta práctica está en su auge.

Hoy, los razonamientos de Sócrates –registrados por Platón –son asequibles a miles de personas cada hora, logrando un alcance de seguro insospechado para el filósofo griego. Estos conocimientos, como así muchos otros de nuestro interés, están a nuestra disposición, en cualquier momento del día, desde la virtualidad.

¿QUÉ TANTO SABES…?

Si lees con atención este artículo, es probable que puedas incorporarlo a tu bagaje de saberes. Descubre por qué informarse, conocer y saber son procesos diferentes y qué implican.

¿Sabías que la información, el conocimiento y el saber son tres fenómenos diferentes? Muchas veces, se los asocia directamente y se emplean estas palabras como si fuesen sinónimos o correspondiesen a un mismo proceso cognitivo. Pero es importante entender sus diferencias.

En primer lugar, la información es un conjunto de datos que se asienta en distintos soportes o fuentes. Por ejemplo, el contenido de un libro, un artículo publicado en una revista o la última noticia de economía reproducida en el periódico del domingo, son todos textos que contienen información. Eso, sin embargo, no garantiza el conocimiento.

El conocimiento es la organización de esos datos sueltos en un sistema o estructura, con normas y reglas específicas. Las variadas disciplinas de la ciencia constituyen cada una un campo particular del conocimiento y para que nuestra interacción con un ámbito de conocimiento sea exitosa, es menester poner en uso las competencias necesarias y así poder abordarlo comprensiva e interpretativamente.

Finalmente, el saber es la apropiación del conocimiento por parte de las personas; es la internalización que hace el sujeto de aquella información debidamente organizada con la que se confronta. El saber es lo que queda en nosotros, lo que nos suma y transforma.

Entonces… ¿qué tanto sabes? ¿Cuánto de la información y el conocimiento a los que te aproximaste alguna vez quedaron grabados en ti? ¡Aprópiate de la información!

 

LA TERCERA REVOLUCIÓN

¿Alguna vez te preguntaste cuáles son tus hábitos de lectura? ¿Piensas que probablemente han sufrido cambios desde que eras un niño hasta ahora? Sumérgete en esta nota y reflexiona con nosotros sobre las revoluciones en la actividad lectora.

El proceso de lectura parece haber sufrido algunos cambios trascendentales en las últimas décadas, sobre todo, a partir de la llegada de internet. Resulta sumamente aceptable el pensamiento introducido por el historiador francés Robert Chartier: el acto de leer textos a través de una computadora es la tercera revolución de la lectura desde el Medioevo.

La aparición del códice –antecesor del libro – en los tiempos lejanísimos de la alta Edad Media, comenzó a consolidar el hábito de la lectura silenciosa. Lo que antes constituía una práctica completamente extraña –porque el pergamino o rollo no tenía las ventajas que un códice para hacer de la lectura un acto íntimo y personal, por lo que propiciaba la lectura en voz alta –empezó a perfilarse como una actividad recreativa accesible cada vez a más personas.

Una segunda revolución la encontramos en el siglo XVIII, cuando la lectura intensiva comenzó a mutar en una lectura extensiva. Característica fundamental de este nuevo lector era su avidez por consumir más y más textos, leídos con rapidez y practicidad, una lectura “libre, desenvuelta e irreverente”.

Y ya volviendo a nuestros días, la explosión de internet en las culturas actuales ha dado lugar a una transformación sin precedentes que, a su vez, ha introducido nuevas formas de leer. El texto impreso ya no es la única forma de llegar a la información. La lectura a través de pantallas es la que prima hoy en día y se conforma como la tercera revolución.

Esto aporta un factor totalmente original: la interacción. El hipertexto –figura clave de la nueva lectura –conecta distintos bloque de información relativamente autónoma, tanto verbal como no verbal, que nos permite acceder a diversos tipos de soportes en un mismo instante. Empezamos leyendo un texto, para luego diferir la navegación hacia un video que se sugiere al final de nuestra lectura y, en medio del video, ser conducidos hacia otra página que trae consigo otros conocimientos al respecto. Una hora más tarde, el objeto inicial de nuestra búsqueda de información en la web está completamente diluido por la multiplicidad de material complementario encontrado.

La tercera revolución es poderosa. Tenemos que estar atentos para que siempre nos abra caminos y nunca entorpezca nuestro avance.