CONOCE A JESSIE STREET, UNA MUJER QUE LUCHÓ POR LOS DERECHOS POLÍTICOS DE LAS MUJERES

“No se puede ir a ninguna parte sin un cambio en la Constitución y no se puede obtener eso sin un referéndum. Necesitarás una petición con 100,000 firmas. Será mejor que empecemos de una vez.”

Esas fueron las palabras que Jessie Street le dijo por teléfono a Faith Bandler cuando buscaban la reforma constitucional para que los nativos australianos fueran incorporados en los censos. La determinación con que se dirigió aquella vez es un ejemplo claro de la fuerza y convicción con que vivió su vida entera, luchando por los derechos de las mujeres, por la paz y por la eliminación de toda discriminación contra los aborígenes.

Jessie Street fue una figura central en la vida política de Australia y del mundo entero durante más de 50 años. Jessie fue la primera y única mujer delegada de Australia en las Naciones Unidas, donde desempeñó un papel clave junto con Eleanor Roosevelt para garantizar que la mujer se incluyera junto a la raza y la religión como cláusula de no discriminación en la Carta de las Naciones Unidas.

Ya desde muy joven se involucró en la vida política y social desde los distintos lugares en los que tuvo residencia. Durante 1914, residió en Londres y pudo vincularse directamente con el movimiento de sufragistas, mientras trabajaba con madres y niños en condiciones de vulnerabilidad. En 1915, se trasladó a Nueva York donde trabajó algún tiempo en un centro de apoyo para mujeres arrestadas por prostitución.

Una de las hazañas más recordadas de Jessie Street fue cuando, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, adoptó una identidad diferente –“Jane Smith” –para trabajar en la fábrica de municiones de Melbourne y experimentar en carne propia las condiciones laborales de las mujeres. En ese entonces, la presencia de los hombres en batalla, tuvo como consecuencia que muchas mujeres pudieran lograr grandes avances en cuanto a la participación en el trabajo y la igualdad de oportunidades. Por tanto, Jessie luchó arduamente porque estos avances no se diluyeran y las mujeres fueran consideradas en la reconstrucción de la posguerra y la reforma social.

Jessie Street, además, fue una de las 15 integrantes originarias de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Dicha comisión se reunió por primera vez en Lake Success, Nueva York, en febrero de 1947, poco después de la creación de las Naciones Unidas. En aquel momento, los 15 representantes gubernamentales que formaban la Comisión eran mujeres. La Comisión elaboró las primeras convenciones internacionales sobre los derechos de la mujer, como la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer de 1953, que fue el primer instrumento de derecho internacional en reconocer y proteger los derechos políticos de las mujeres.

Nacida en la India, en el año 1889, donde su padre se desempeñaba como funcionario público, cuando tenía siete años su madre heredó la residencia de Yullgibar Station, en Australia, y toda la familia Street se trasladó al país oceánico. Su educación básica tuvo lugar en el Reino Unido y sus estudios universitarios, en Sydney.

Jesse Street es un ejemplo de compromiso por la conquista de derechos para las mujeres del mundo. Hoy la recordamos con orgullo.

CULTURA PARA HOY Y PARA EL FUTURO

Patrimonio es una palabra que encierra una variedad de significados. Según el Diccionario de la Real Academia Española, su primera acepción es “hacienda que alguien ha heredado de sus ascendientes”. Aventúrate en esta nota para conocer la especial denotación que le confirió la Unesco a este término.

¿Sabías que el campus central de la ciudad universitaria de la Universidad Autónoma de México tiene una historia y una belleza tales que su valor se extiende a la humanidad toda? Así es, por que desde el 2007 este lugar se incluye entre los bienes culturales del Patrimonio Mundial.

Los bienes inestimables e irremplazables de las naciones, tal como los describe la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, son aquellos recursos cuyo menoscabo significaría una pérdida inigualable para la totalidad de la humanidad. Este tratado data de 1972 y se inscribe en el marco de la Unesco. Desde 2016, ya son 192 los países que lo ratificaron y que comenzaron a trabajar por la preservación de su naturaleza y su historia.

Cada uno de los bienes que se incluyen en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco se considera de interés de todas las personas y su cuidado atiende también a las generaciones futuras. Hoy los sitios que se enumeran en dicha lista suman un total de 1092. Se encuentran clasificados en tres categorías: bienes culturales (que incluye la mayoría de los bienes, albergando 845), bienes naturales (con 209 bienes) y bienes mixtos (apenas 38).

Desde bosques y desiertos, pasando por lagos y montañas, hasta edificios y ciudades enteras, el Patrimonio Mundial abarca una diversidad de espacios localizados en más de 163 Estados diferentes. Italia y China son los países que lideran la lista, con 54 y 53 sitios respectivamente. Les siguen España, Alemania y Francia. En Latinoamérica, México es el lugar que cuenta con una mayor cantidad de Patrimonio Mundial, teniendo 35 espacios reconocidos por la Unesco bajo este carácter.

La idea de constituir un Patrimonio Mundial tiene uno de sus primeros afluentes en la campaña internacional que la Unesco lanzó en 1959, cuando el gobierno egipcio tuvo la voluntad de construir una presa que dejaría sepultados bajo el agua, entre otros tesoros, los templos de Abu Simbel. A partir de la intervención de la Unesco, se logró que fueran trasladados a un territorio más elevado y que, a la vez, la reconstrucción efectuada fuera por completo minuciosa. La comunidad internacional no solo se hizo presente con su movilización, sino que también participó costeando la mitad de los gastos requeridos para la empresa.

Y, tal como afirma la Unesco, la relación entre el Patrimonio de la Humanidad y el desarrollo sostenible es clara. Lo cierto es que la preservación del Patrimonio Natural y Cultural implica una contribución trascendental al desarrollo de ese sitio y, por lo tanto, también al desarrollo de su entorno.

Por ejemplo, en 1980 las fortificaciones de la costa caribe de Panamá fueron registradas como Patrimonio Mundial. La importancia de este conjunto arquitectónico reside en sus particulares características, propias de los diseños militares que desarrolló el Imperio Español entre los siglos XVII y XVIII. La acción de la Unesco tuvo el objeto de reparar el gran daño acaecido en esta zona y contribuir, de esta manera, a su sostenibildad. Por cuestiones medioambientales, falta de mantenimiento y un desarrollo urbano colindante descontrolado, las fortificaciones habían comenzado a decaer. En este sentido, el reconcomiendo hecho por la comunidad internacional, generó la sanción de leyes protectoras.

El Patrimonio de la Humanidad busca resguardar la cultura mundial y asegurar que pueda transmitirse de generación en generación. Cada uno de los sitios consignados en la Lista de la Unesco se reviste de un nuevo valor para nuestros ojos. Pero… ¿cuántos recursos culturales y naturales hay en nuestro planeta que aún no han sido estimados como deberían?

CONSECUENCIAS DE LA CORRUPCIÓN

¿Qué es la corrupción? La organización Transparencia Internacional la define así: el abuso del poder para beneficios privados que finalmente perjudica a todos y que depende de la integridad de las personas en una posición de autoridad. ¿Te resulta conocido? Reflexionemos cada una de sus partes.

El abuso de poder es una práctica común en nuestros días pero para nada nueva. Numerosos son los casos de la historia en los que el aprovechamiento desmedido de la mayor jerarquía derivara en todo tipo de flagelos. Hay registros de tiranos desde la Grecia arcaica hasta nuestros días. En un intento por explicar su surgimiento, los académicos han argumentado que la aparición del comercio intercomunitario –y su consecuente nueva forma de acumular riquezas –ha sido de suma importancia.

Por otro lado, el perjuicio de la corrupción es incalculable. ¿Crees que existe alguna relación entre las inundaciones que sufrió Pakistán en el 2011 y la corrupción? Claro que sí y contarte la historia de Kareem puede ser muy útil para defender nuestra afirmación. En medio del desastre, el gobierno pakistaní implementó un plan de asistencia para las personas que más lo necesitaran que consistía en la asignación de una tarjeta de débito con el total de 200 dólares. Kareem, quien había perdido absolutamente todos sus bienes, calificó para la obtención del subsidio pero cuando se dirigió a las oficinas correspondientes a retirarlo se encontró con que alguien, antes que él, había tomado su paga. En ese tiempo, Transparencia Internacional recogió más de 50 denuncias de casos similares al de Kareem.

Según el Banco Mundial y el FMI, la corrupción es nada más y nada menos que uno de los más grandes obstáculos para el desarrollo a los que se enfrentan los países. Esta última entidad sostiene que el 2% del Producto Bruto Interno de un país se pierde con la corrupción. Solo en Colombia, las desviaciones implican 50 billones de pesos anuales.

El Índice de Percepción de la Corrupción del 2017 arrojó datos escalofriantes. A partir de una escala del 0 al 100 –en la que 0 representa “altamente corrupto” y 100 “muy limpio” –, el análisis de los 180 países que participan de la evaluación tuvo como resultado un promedio de 43 puntos. En América Latina –a excepción de Uruguay, Chile y la Guayana Francesa –, los países presentan un indicador menor a 50: Venezuela tiene 18 puntos, Haití 22, Nicaragua 26, Guatemala 28 y Paraguay, México y República Dominicana tienen 29. El Índice de Percepción de la Corrupción es elaborado por Transparencia Internacional con la intención de brindar una aproximación del nivel de aprehensión que tienen expertos y empresas sobre la corrupción de un determinado lugar.

Conocer este tipo de datos nos pone en una encrucijada: ¿dejaremos que la corrupción quede impune? ¿qué medidas pueden tomarse al respecto?

Ya es conocido por varios de nuestros estudiantes el caso de Fernando Villavicencio, periodista ecuatoriano víctima de persecuciones por parte del gobierno de su país por denunciar los casos de corrupción más grandes en la historia de Ecuador. Allanamientos ilícitos, exilio y prisión fueron algunas de las consecuencias que tuvo su denuncia. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos falló a su favor y, de todas maneras, las medidas tomadas por el gobierno en contra de Villavicencio persistieron. Y, como él, muchos periodistas y otros actores de la sociedad civil arriesgan su vida todos los días para exponer esta clase de delitos. Porque vale la pena ponerle un freno, cualquiera sea, a la corrupción. Si no… ¿cuál será el límite?

LOS DERECHOS LABORALES SON DERECHOS HUMANOS

El octavo de los objetivos de desarrollo sostenible es promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos. ¿Cómo nos aventuramos hacia esa meta?

Cuando sales a trabajar por la mañana, hay muchas cosas de las que en general estás desentendido. Sin embargo, Anderson Rodrigo Reis estaba haciendo su trabajo de siempre cuando estuvo a punto de perder su vida. Se encontraba adentro de un depósito de granos para descargar un camión, actividad riesgosa pero a la que estaba habituado después de tres años dedicado a la tarea. De pronto, un compañero activó la máquina que permitía el traspaso de los granos del silo al automotor y el suelo que pisaba Anderson comenzó a desmoronarse bajo sus pies.

El pasado 30 de agosto, la BBC News publicó una investigación inédita sobre las muertes en depósitos de granos en Brasil. Es que en 2017, los trabajadores que perecieron alcanzaron un total de 24, registrando el número más alto en diez años. Anderson fue de los  pocos afortunados que pudo sobrevivir para contar su historia: para ello tuvo que mantenerse cinco horas en puntas de pie, con los granos de soja presionando todo su cuerpo hasta el mentón, hasta que los bomberos lograron rescatarlo.

Los derechos laborales son derechos humanos y bajo ese precepto deben juzgarse las prácticas laborales que violentan la vida de las personas, o simplemente su seguridad psico-física. Por ejemplo, ¿sabías que desde 1987 el Ministerio de Salud de Japón reconoce que el karoshi es una realidad? Se trata de la muerte por exceso de trabajo, que solo en 2015 se cobró 2310 vidas en el país asiático. Derrames cerebrales y ataques cardíacos son las causas de fallecimiento más frecuentes de las víctimas del karoshi, quienes han trabajado más de 100 horas extras en un mes.

En este sentido, según la Organización Mundial del Trabajo el año, 2017 concluyó con más del 40% de los trabajadores empleados en condiciones de vulnerabilidad. Este porcentaje se traduce en 1400 millones de personas y se cree que podría incrementarse en 35 millones más para el 2019.

Por otro lado, en el amplio espectro que comprende el mundo laboral, una problemática más se inserta: el número de personas que están en búsqueda de trabajo y no obtienen respuestas cada vez es mayor. Los estudios de la OIT revelan que en 2018 el índice de desempleados en todo el mundo es de 192 millones de personas. La relación que existe entre esta cifra y las observaciones hechas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo es directa: se estima que entre 2016 y 2030 será necesario crear 470 millones de empleos para absorber a la totalidad de potenciales participantes del mercado laboral.

Los cambios de las prácticas laborales son otro de los desafíos que nos presenta la actualidad. Entre los fenómenos que destaca la OIT, la migración de los trabajadores de la agricultura y la industria al sector de servicios es uno de los más influyentes. Por eso, en su Declaración sobre la justicia social para una globalización equitativa afirma que los valores fundamentales de libertad, dignidad humana, justicia social, seguridad y no discriminación son esenciales para un desarrollo y una eficacia sostenibles en materia económica y social.

Lo cierto es que toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. Y esta afirmación es nada más y nada menos que el inciso primero del artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Para terminar, ¿sabías que desde el 1 de enero de 2017, las empresas francesas de más de 50 trabajadores deben regular los horarios de conexión digital de sus empleados? Esto significa que no pueden intentar localizarlos en la virtualidad fuera de los momentos acordados previamente. La conquista del derecho a la desconexión digital es el gran reto de nuestro tiempo. ¿Qué piensas al respecto?

¿EXISTE UN LÍMITE PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

Ya hemos hablado de la Libertad de Expresión en otra nota de nuestro blog: aquella en la que te invitamos a pensar este derecho como un derecho social. Pero hoy queremos analizar este tema desde una óptica novedosa: ¿qué sucede con la Libertad de Expresión en los tiempos de Internet?

Bradley Manning -hoy, Chelsea -tenía 22 años cuando fue detenido por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, en 2010. Su condena de 35 años de cárcel fue la mayor de su tipo impuesta en su país. ¿El crimen? Manning fue el protagonista de la mayor filtración de información clasificada del gobierno norteamericano.

Dentro del cuerpo de soldados del Ejército de Estados Unidos, Manning se desempeñaba como analista de espionaje y tenía acceso a distintas bases de datos cargadas de información secreta.  Mientras hacía creer a sus compañeros que escuchaba Lady Gaga, copiaba en el CD que llevaba el nombre de la artista los archivos más polémicos a los que se enfrentaba en su ejercicio profesional diario.

Las filtraciones de Manning se hicieron a través de la página Wikileaks, convirtiéndose en una de las más mediáticas publicaciones de esta plataforma. Entre los documentos, figuraba el “Asesinato Colateral” –tal fue el título bajo el cual lo presentó Wikileaks –en el que podía verse en una serie de videos un ataque de helicópteros en Bagdad ocurrido en 2007 y que tuvo como consecuencia la muerte de 12 civiles. Un fotógrafo y un periodista de la agencia de noticias Reuters estuvieron entre las víctimas. El hermano de uno de ellos dijo a The Washington Post: “Lo que hizo este soldado es justicia descubriendo un crimen contra la humanidad”.

Sin embargo, Manning fue denunciado ante el Pentágono por Adrian Lamo, un hacker quien alardeó su hazaña, y condenado a prisión.

Uno de los argumentos de la fiscalía contra Manning fue la malintención que implicaba el haber compartido los archivos con Wikileaks. Según buscaron demostrar, la plataforma online no tendría como propósito final el actuar de servicio público, cumpliendo la tarea de informar a las personas, sino de instigar para poder obtener información secreta y atacar a los poderosos.

Sin embargo, las publicaciones de Wikileaks molestan al poder pero ponen en advertencia a todos los ciudadanos. Por ejemplo, una de sus últimas filtraciones, Vault 7, dio a conocer que cualquier dispositivo electrónico es susceptible de ser coaptado por la CIA para el espionaje de los ciudadanos.

Casi ningún producto se salvó de esta generalidad: tanto los teléfonos móviles de Apple, Android y Microsoft como los Smart TV de Samsung, los iPads, módems para la conexión a internet, entre otros dispositivos, todos figuraron en la lista de control informático de la CIA.  Las redes sociales también formaron parte de esta polémica. Cualquier punto de acceso a internet es conocido por la CIA.

¿Qué sucede con la libertad de expresión en este caso? Muchos sostienen que queda totalmente vulnerada ante tal denuncia, ya que el pensarse uno mismo espiado por otros puede conducirlo a la autocensura, otra de las formas de coartar el derecho a manifestarse sin trabas.

Manning salió de prisión en el 2017, tras una intervención del entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, bajo la argumentación de que su pena había sido desmedida. ¿Nuestra Libertad de Expresión tiene límites? ¿Qué nos dice esta historia?

LAS MUJERES Y LA DISCRIMINACIÓN LABORAL

¿Por qué, en pleno siglo XXI, se dice que las mujeres sufren discriminación laboral? ¿Es esto una realidad o una creencia que no tiene fundamentación? Quítate todas las dudas en esta nota especial por los Derechos Humanos de la Mujer.

El 5 de febrero de 2014, se incendió un depósito de la empresa Iron Mountain Inc. en Buenos Aires. Más allá de todas las polémicas que el siniestro suscitó, un hecho en particular llamó la atención de los medios de comunicación: la muerte de Anahí Garnica, la primera mujer bombera de la Policía Federal Argentina.

Anahí, nacida el 5 de octubre de 1984, estaba decidida a ser bombera desde su infancia: su papá también ejercía esa profesión. Sin embargo, no fue sino hasta el 2003 que pudo comenzar a vivir su sueño. Antes de ese año, los Bomberos de la Policía Federal no aceptaban mujeres entre sus trabajadores. ¿Cuántas veces has visto a una mujer vestida de bombera?

Si bien –y tal como sostienen las estadísticas de ONU Mujeres –las posibilidades de inserción de las mujeres en el mundo del trabajo han aumentado, ellas siguen siendo mayoría en los empleos menos estables y peor remunerados, con escaso o ningún acceso a la protección social y el trabajo decente.

Para empezar, solo el 50% de las mujeres en edad de trabajar forma parte de la población económicamente activa, mientras que el número de los hombres sobrepasa el 75%. Se estima que el PBI mundial anual aumentaría en 28 billones de dólares si mujeres y hombres realizaran los mismos trabajos.

Y es que las mujeres parten con desventaja: solo en cuanto a su participación, las probabilidades difieren en 26 puntos porcentuales respecto de los hombres, según datos presentados por la OIT. En África del Norte y los Estados Árabes las mujeres tienen dos veces menos posibilidades de trabajar.

La famosa brecha salarial entre hombres y mujeres también se presenta como una realidad: a nivel mundial, por cada dólar que gana un hombre, una mujer solo percibe 77 centavos. Aproximadamente, se necesitarán 70 años para revertir esta desigualdad, al menos si se continúa con el tipo de políticas implementadas en este sentido.

Por otro lado, ¿ya habías escuchado que la jornada laboral de las mujeres es mayor que la de los hombres? Desde el 2013, se considera que actividades como buscar agua, recolectar leña y combustible, cocinar, limpiar y cuidar personas son una forma de trabajo no remunerado. Se trata de un tipo de labor de producción de bienes y servicios para el autoconsumo que, tal como sostiene ONU Mujeres, suple en muchas ocasiones la falta de gasto público en servicios sociales e infraestructura.

Este trabajo doméstico es asumido en gran parte por mujeres. En los países en desarrollo, de un total de 7 horas y 9 minutos, que es en promedio la duración de un día laboral para las mujeres, 4 horas y media son trabajadas sin remuneración alguna. Mientras que en el caso de los hombres el trabajo doméstico implica 1 hora y media de un total de 6 horas y 16 minutos. ¿Sorprendente, no?

El caso de Anahí Garnica es por demás reciente. Pero los títulos como “la primera mujer médica”, “la primera mujer abogada”, “la primera mujer maquinista de tren” se escriben desde hace décadas. Y, tal como lo señalan los números pero también la experiencia personal de miles de jóvenes y adultas, la inserción laboral para las mujeres, en muchas ocasiones, sigue siendo hoy un gran desafío. Trabajo significa empoderamiento económico y esto es clave para la reversión de la desigualdad estructural que impregna el mundo de hoy y de siempre.

Súmate a nuestra Diplomatura en Derechos Humanos de la Mujer y conviértete en referente de un nuevo paradigma social. #CambiaLaHistoria

INSPÍRATE CON LA RSE DE ESTOS GIGANTES

¿Qué tienen en común Microsoft, The Walt Disney Company, Google y BMW? Si tú también estás convencido de que la RSE es el factor distintivo de las empresas en el siglo XXI, lee esta nota de principio a fin y descubre las estrategias más innovadoras e impactantes.

A fines de 2017, la revista Forbes publicó un listado con las 10 empresas del mundo que implementan las mejores políticas de Responsabilidad Social Empresaria. Las primeras del podio llaman la atención por su variedad: Microsoft, The Walt Disney Company, Google y BMW.

Las tácticas del gigante informático abarcan diversos temas: desde innovación, pasando por diversidad e inclusión, derechos humanos, ayuda filantrópica y medio ambiente, hasta el compromiso con el desarrollo de una informática de confianza. Uno de sus principales es que con el progreso de Microsoft, progresan también las comunidades que lo rodean. Es por ello que dentro de sus estrategias fundamentales está el pensar constantemente a quién alcanzan, cómo llegan a esas personas y hacia dónde quieren llegar junto a ellas. Hoy enfocan sus esfuerzos en las empresas que pertenecen a minorías y mujeres, invirtiendo en el desarrollo de los próximos líderes de la industria tecnológica.

Sin dudas, la creatividad es uno de los valores que mejor representa a The Walt Disney Company, que cada año nos hechiza con grandes historias narradas de una manera excepcional.  Su originalidad en tanto a RSE radica en un estilo digno de imitar: la fijación de metas ambiciosas pero alcanzables, que ponen en movimiento los mayores bríos de sus trabajadores para llegar a ellas. Porque, tal como sostienen, “las metas son una importante herramienta que ayudan a guiar nuestras ambiciones y a medir nuestros avances”. Por ejemplo, dentro de su compromiso con el medio ambiente encontramos tres objetivos claramente definidos: lograr cero emisiones de gases invernadero, lograr cero residuos y conservar los recursos hídricos.

Por su parte, Google pisa fuerte en la educación de jóvenes que no tienen acceso a una formación de calidad por limitaciones económicas o sociales. Además, también en este sentido, brinda programas de alfabetización a niñas de África y Afganistán. La clave, para Google, es que sus tecnologías estén también al servicio de empoderar a los colectivos excluidos. Otro aspecto digno de resaltar es que la RSE de Google no solo se orienta hacia afuera: los trabajadores de la corporación gozan de privilegios solo soñados por empleados de otras empresas. Tiempo laboral destinado exclusivamente a la recreación, casi 5 meses de licencia por maternidad y 2 meses de licencia por paternidad, la posibilidad de tener los dispositivos tecnológicos que Google produce y con los que trabaja…

BMW es la líder mundial en sostenibilidad. En este sentido, su política es integral: la sostenibilidad forma parte de su estrategia de negocio, lo que quiere decir que cada uno de sus proyectos debe ser plausible de medición en términos de desarrollo sostenible. La protección del medio ambiente a través del uso responsable de la energía es parte de su visión como empresa.

Si, además de la relevancia de la que invisten su compromiso con la sociedad, estas empresas tienen algo en común, es que sus políticas de RSE están orientadas al futuro. Dan soluciones a los problemas de hoy, pero con el objeto de que el impacto de esas pequeñas acciones sea sobre todo aprovechado por las generaciones de los próximos tiempos.

¿Y por qué es importante que las compañías inviertan en RSE? La consultora Reputation Institute dio a conocer en su Informe 2016 que más del 40% de la reputación de una corporación se basa en la percepción de su comportamiento responsable. El potencial que tienen las compañías de incidir en su entorno para generar cambios significativos es enorme y esta realidad les otorga una fuerte responsabilidad en la construcción de un mundo mejor. ¿Qué estrategias estás implementado tú?

LOS MILLENNIALS AL PODER

¿Por qué es importante que los empresarios pongan el ojo en la generación del milenio? ¿Acaso son los jóvenes la respuesta a los desafíos del futuro? ¡Averígualo en esta nota!

¿Has oído hablar de la Industria 4.0? Es uno de los elementos de la inevitable “Cuarta Revolución Industrial”. Se trata de una nueva manera de organizar los medios de producción, combinando infraestructura física con tecnología digital. La Industria 4.0 no es solo una idea innovadora: ya es una realidad. La consultora Accenture predijo en 2015 que en los próximos 15 años, esta revolución agregaría 14,2 billones de dólares a la economía mundial.

Lo cierto es que en 1750 nadie se imaginó que en poco más de 200 años el escenario industrial sería tan diferente. Para ese entonces, las sorpresas y provocaciones de la máquina a vapor ya traían suficientes problemas de los que ocuparse. Una segunda revolución industrial tuvo lugar a mediados del siglo XIX, con la electricidad y la consecuente producción en masa que impactó tanto como el paso de la manufactura a la producción mecanizada había impactado en el siglo anterior. Y la tercera revolución no ocurrió hace mucho tiempo: aproximadamente 70 años atrás el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación trajo consigo un nuevo cambio.

La Industria 4.0 supone un terreno pleno de desafíos y regado de incertidumbre ante el cual la mayoría de los empresarios no se siente completamente preparado. Una auditoría de Deloitte, revela que solo el 14% de las compañías encuestadas se siente listo para aprovechar al máximo las innovaciones de la Industria 4.0, mientras que el 75% no cree tener la fuerza laboral ni las habilidades necesarias para enfrentarse al futuro. Por otro lado, la mayoría se mostró optimista respecto de su nuevo rol en la sociedad: más del 85% está convencido de que la cuarta revolución traerá más igualdad y estabilidad y que las empresas serán más influyentes que otras entidades civiles e, incluso, más influyentes que los mismísimos gobiernos.

Pero todas estas suposiciones a futuro no implican necesariamente que las empresas se sientan decididamente empoderadas en la actualidad. En la misma encuesta, solo una cuarta parte de los participantes sostuvo que sus organizaciones impactan en factores críticos como la educación, la sustentabilidad y la movilidad social.

En este contexto, ¿existe acaso una respuesta común que pueda contribuir a que podamos adaptarnos más eficientemente? ¡Al parecer, sí! Gran parte de los portales dedicados a este tema –sino su totalidad –coinciden en que la solución es escuchar a los Millennials.

¡Qué curioso puede resultar para estos jóvenes de los ’80 y los ’90 advertir que hoy ellos tienen las voces protagonistas! Cualquier persona nacida en ese tiempo también se crió bajo la premisa “hay que obedecer a los mayores” y, aunque ellos hicieron un quiebre y se enfrentaron a sus padres, llama la atención que ahora no solo se los motive a eso sino también que se quiera conocer precisamente su opinión.

Y es que orientar las políticas de una empresa a los millennials no es un capricho de nadie: un estudio de Universum Global asegura que en el 2020 comprenderán el 50% de la fuerza laboral y The Brooking Institution va más allá ya que entre los resultados de sus investigaciones figura que en 2025 los millennials alcanzarán el 75% de la población económicamente activa.

Entonces, ¿qué es lo que los Millennials quieren? La multitud de sus aspiraciones podría resumirse en el siguiente enunciado: los Millennials quieren trabajos más creativos, humanos y con mayor valor agregado.

Con esta generación que no suele permanecer más de cinco años en un mismo puesto laboral, las empresas tienen un gran reto a la hora de despertar la famosa fidelización de sus contratados. La atención al medioambiente y la responsabilidad social son dos factores que los Millenials tienen en cuenta a la hora de pensarse en un empleo. Porque los valores de los millennials son diferentes: la consultora Page Personnel concluyó que el 6 de cada 10 prioriza las buenas experiencias a los altos salarios.

Asimismo, en 2015 un estudio sobre RSE llevado a cabo por Cone Communications demostró que, en EEUU, más del 90% de los millennials cambiaría la marca que usa habitualmente por otra comprometida con la sociedad y el medioambiente.  En este sentido, un elevado número de jóvenes de esta generación se demostró dispuesto a comprar un producto si este tiene un beneficio social o ambiental, a contarles a sus amigos y familiares sobre los esfuerzos de RSE asumidos por una corporación y a ofrecerse como voluntario de una causa promovida por una empresa.

Hacer el bien, impactar en su entorno y liderar el cambio social son los nuevos desafíos de las compañías en la actualidad y factores decisivos a la hora de hacer frente a la Industria 4.0. Los millennials son una generación preparada para adaptarse a las grandes transformaciones que augura la cuarta revolución y retrucarla con su ingenio. Pero antes, los jóvenes demandan que los líderes empresariales se replanteen sus motivaciones de obtener beneficios económicos para asumir la solución de los problemas del mundo.

ROBOTS QUE PUEDEN PENSAR

Las innovaciones introducidas por la Inteligencia Artificial hasta no hace mucho se circunscribían al ámbito de la fantasía y la ficción. Sumérgete en este artículo y descubre cómo esta tecnología está revolucionando el mundo.

El 21 de septiembre del 2001 se estrenaba en los cines de Estados Unidos una nueva –y esperada –película de Steven Spielberg: Inteligencia Artificial. El largometraje cosechó buenas críticas y hoy, 17 años después, sigue siendo reproducido por distintas cadenas televisivas. Lo revolucionario del film no residió exactamente en la escalofriante perfección de la apariencia humana de David, el niño robot protagonista. De hecho, lo que hizo reflexionar a los espectadores fue una característica diferencial que Spielberg otorgó al personaje: la capacidad de amar.

Más tarde, otras películas retomarían esta perturbadora idea. ¿Has visto Her? ¿Cuántos días necesitaste para ver completas las cuatro temporadas de Black Mirror?

Lo cierto es que la idea de Spielberg ya se venía madurando hace rato. En 1943, los científicos Walter Pitts (matemático) y Warren McCulloch (neurólogo) publicaron el artículo “Un cálculo lógico de las ideas inmanentes en la actividad nerviosa” en el que, a partir de sus teorías sobre el funcionamiento del cerebro, abrieron el campo para el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).

Desde entonces, la IA ha crecido a gran velocidad y hoy convivimos casi sin darnos cuenta con una variedad de sistemas que implementan este tipo de tecnología. El famoso “OK Google…” para solicitar alguna información al buscador sin necesidad de tipear o la elocuente “Siri” que puede ayudarte hasta a encontrar tu auto cuando olvidaste dónde lo dejaste estacionado, son algunos ejemplos.

¿Te has puesto a pensar cuántas veces hablaste por teléfono con un “agente virtual”? Se trata de un programa que tiene la capacidad de interactuar con personas y que frecuentemente es empleado para servicios de atención al cliente. Es probable que muchas veces tus consultas o reclamos fueran atendidos por un robot. Asombroso ¿verdad?

Ha quedado claro que la IA es parte de nuestra cotidianeidad… ¿conoces otros casos en que los robots se relacionan con nosotros?

A un nivel más complejo, encontramos los increíbles Amazon Echo –también conocido como Alexa –o la alternativa de Google, Google Home. Estos “asistentes de voz” lucen como parlantes pequeños que pueden acomodarse sin inconvenientes en cualquier rincón de tu casa. Su función es ambiciosa: facilitarte el día a día.

Alexa te escucha todo el tiempo y, a medida que va incorporando más y más información, incrementa y perfecciona sus habilidades. Si le pides que reproduzca una canción, lo hará sin problemas. También te ayudará a encontrar la mejor receta para que deleites a tus amigos con una comida, te será de utilidad para armar la lista de compras del supermercado y te advertirá sobre el vencimiento de los alimentos así no te llevas ninguna sorpresa. Pero eso es solo una mínima parte de lo que puede hacer: actualmente, Alexa tiene 15 mil habilidades y cada vez se vuelve más inteligente.

Mucho se dice del progreso que traen consigo las nuevas tecnologías: cambian el escenario de los trabajos y los dotan de nuevas posibilidades. De todas maneras, las opiniones al respecto son diversas. También hay quienes creen –y tienen muchas pruebas –que el advenimiento de la tecnología irá reemplazando de a poco al ser humano hasta dejarlo afuera de la acción. ¿Cuál es tu posición al respecto?

Por suerte, más allá del impresionante avance de la IA, hay cualidades que todavía le quedan reservadas solo al ser humano. Sin embargo, ¿no te da curiosidad saber si algún día una máquina podrá manifestarnos cariño y qué tan lejos estamos de eso? O más temible aun: ¿qué tanto falta para que alguno de nosotros se enamore de un robot?

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN ES UN DERECHO SOCIAL

¿Desde qué óptica concibes el derecho a la libertad de expresión? En esta nota, te proponemos descubrirlo en su faceta social.

En marzo de este año, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo falló a favor de dos ciudadanos independentistas catalanes que quemaron una foto de los reyes Juan Carlos y Sofía. Su tesis central fue la defensa de la libertad de expresión. El hecho ocurrió en 2007, en una plaza pública y en el marco de una manifestación autorizada. Las consecuencias para sus protagonistas fueron una pena de 15 meses en la cárcel y una fianza de 2700 euros.

Al contrario de la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional español en 2015 -que consideraba el acto como un delito de incitación a la violencia y al odio-, el TEDH argumentó que juzgar la quema de fotos desde este paradigma y no desde la óptica de la libertad de expresión podría perjudicar el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura sin los cuales no puede concebirse una democracia real.

¿Habías considerado que la libertad de expresión es un derecho social porque sostiene la democracia?

La lucha por el derecho a la libertad de expresión se inscribe en la historia de las sociedades desde hace mucho tiempo. Quizás sus registros más conocidos son los que lo remiten a la Revolución Francesa (1789), cuando estaba asociado directamente al  ideal revolucionario de libertad, igualdad y fraternidad. Desde entonces, la libertad de expresión se cuenta entre las principales conquistas de la humanidad y se incluye en una primera generación de derechos fundamentales que reúne una diversidad de derechos civiles y políticos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 lo concibe también de esta manera. En su artículo 19 lo define como el derecho de todo individuo a “no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Es interesante detenerse en las primeras palabras que emplea este documento para referirse al tema: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión”… y más puntualmente: “todo individuo”. Por supuesto que la libertad de expresión es un derecho del que debemos gozar individualmente. Pero… ¿por qué no dotarlo, al mismo tiempo, de un carácter social y entenderlo, entonces, como un pilar fundamental de toda sociedad democrática?

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en una opinión consultiva de 1985 sobre la colegiación obligatoria de periodistas, lo planteó de esta manera:

“La libertad de expresión es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática. Es indispensable para la formación de la opinión pública y para que la comunidad, a la hora de ejercer sus opciones, esté suficientemente informada. Es por eso que, es posible afirmar que una sociedad que no está bien informada, no es plenamente libre.  La libertad de expresión es por lo tanto no sólo un derecho de los individuos sino de la sociedad misma.”

Una concepción un poco más amplia, ¿verdad?

Otro aspecto que resalta la cara más social de la libertad de expresión es su estrecha relación con la libertad de prensa. Es real que muchas veces la actividad de los medios de comunicación está bañada de intereses y conveniencias políticas y económicas. Pero lo cierto es que su misión intrínseca y principal es poner al alcance de los ciudadanos toda la información de la actualidad para asegurar su protagonismo dentro de la democracia. Porque los medios son, ante todo, un servicio público.

Por esa razón, se considera que una de las formas más comunes de restricción a la libertad de expresión es con amenazas y agresiones directas e indirectas a periodistas. De hecho, según el Informe 2016 de la CIDH, América Latina es uno de los continentes más peligrosos para el ejercicio del periodismo. En ese año, se registraron ante dicho organismo 33 asesinatos de periodistas y trabajadores de los medios de comunicación. El homicidio de periodistas constituye la mayor violación del derecho a la Libertad de Expresión y sus repercusiones incluyen la autocensura por parte de otros profesionales que, por supuesto, no quieren correr la misma suerte.

Y tú, desde tu lugar, ¿cómo eliges concebir tu derecho a expresarte libremente?

Pensar el derecho a la libertad de expresión desde una perspectiva social nos permite ahondar más y mejor en sus implicancias y entonces comprender por qué, más de diez años después, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos habló fuerte y claro para defender una manifestación popular que, durante mucho tiempo, fue considerada contraria a la ley.

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