¿EXISTE UN LÍMITE PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

Ya hemos hablado de la Libertad de Expresión en otra nota de nuestro blog: aquella en la que te invitamos a pensar este derecho como un derecho social. Pero hoy queremos analizar este tema desde una óptica novedosa: ¿qué sucede con la Libertad de Expresión en los tiempos de Internet?

Bradley Manning -hoy, Chelsea -tenía 22 años cuando fue detenido por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, en 2010. Su condena de 35 años de cárcel fue la mayor de su tipo impuesta en su país. ¿El crimen? Manning fue el protagonista de la mayor filtración de información clasificada del gobierno norteamericano.

Dentro del cuerpo de soldados del Ejército de Estados Unidos, Manning se desempeñaba como analista de espionaje y tenía acceso a distintas bases de datos cargadas de información secreta.  Mientras hacía creer a sus compañeros que escuchaba Lady Gaga, copiaba en el CD que llevaba el nombre de la artista los archivos más polémicos a los que se enfrentaba en su ejercicio profesional diario.

Las filtraciones de Manning se hicieron a través de la página Wikileaks, convirtiéndose en una de las más mediáticas publicaciones de esta plataforma. Entre los documentos, figuraba el “Asesinato Colateral” –tal fue el título bajo el cual lo presentó Wikileaks –en el que podía verse en una serie de videos un ataque de helicópteros en Bagdad ocurrido en 2007 y que tuvo como consecuencia la muerte de 12 civiles. Un fotógrafo y un periodista de la agencia de noticias Reuters estuvieron entre las víctimas. El hermano de uno de ellos dijo a The Washington Post: “Lo que hizo este soldado es justicia descubriendo un crimen contra la humanidad”.

Sin embargo, Manning fue denunciado ante el Pentágono por Adrian Lamo, un hacker quien alardeó su hazaña, y condenado a prisión.

Uno de los argumentos de la fiscalía contra Manning fue la malintención que implicaba el haber compartido los archivos con Wikileaks. Según buscaron demostrar, la plataforma online no tendría como propósito final el actuar de servicio público, cumpliendo la tarea de informar a las personas, sino de instigar para poder obtener información secreta y atacar a los poderosos.

Sin embargo, las publicaciones de Wikileaks molestan al poder pero ponen en advertencia a todos los ciudadanos. Por ejemplo, una de sus últimas filtraciones, Vault 7, dio a conocer que cualquier dispositivo electrónico es susceptible de ser coaptado por la CIA para el espionaje de los ciudadanos.

Casi ningún producto se salvó de esta generalidad: tanto los teléfonos móviles de Apple, Android y Microsoft como los Smart TV de Samsung, los iPads, módems para la conexión a internet, entre otros dispositivos, todos figuraron en la lista de control informático de la CIA.  Las redes sociales también formaron parte de esta polémica. Cualquier punto de acceso a internet es conocido por la CIA.

¿Qué sucede con la libertad de expresión en este caso? Muchos sostienen que queda totalmente vulnerada ante tal denuncia, ya que el pensarse uno mismo espiado por otros puede conducirlo a la autocensura, otra de las formas de coartar el derecho a manifestarse sin trabas.

Manning salió de prisión en el 2017, tras una intervención del entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, bajo la argumentación de que su pena había sido desmedida. ¿Nuestra Libertad de Expresión tiene límites? ¿Qué nos dice esta historia?

LAS MUJERES Y LA DISCRIMINACIÓN LABORAL

¿Por qué, en pleno siglo XXI, se dice que las mujeres sufren discriminación laboral? ¿Es esto una realidad o una creencia que no tiene fundamentación? Quítate todas las dudas en esta nota especial por los Derechos Humanos de la Mujer.

El 5 de febrero de 2014, se incendió un depósito de la empresa Iron Mountain Inc. en Buenos Aires. Más allá de todas las polémicas que el siniestro suscitó, un hecho en particular llamó la atención de los medios de comunicación: la muerte de Anahí Garnica, la primera mujer bombera de la Policía Federal Argentina.

Anahí, nacida el 5 de octubre de 1984, estaba decidida a ser bombera desde su infancia: su papá también ejercía esa profesión. Sin embargo, no fue sino hasta el 2003 que pudo comenzar a vivir su sueño. Antes de ese año, los Bomberos de la Policía Federal no aceptaban mujeres entre sus trabajadores. ¿Cuántas veces has visto a una mujer vestida de bombera?

Si bien –y tal como sostienen las estadísticas de ONU Mujeres –las posibilidades de inserción de las mujeres en el mundo del trabajo han aumentado, ellas siguen siendo mayoría en los empleos menos estables y peor remunerados, con escaso o ningún acceso a la protección social y el trabajo decente.

Para empezar, solo el 50% de las mujeres en edad de trabajar forma parte de la población económicamente activa, mientras que el número de los hombres sobrepasa el 75%. Se estima que el PBI mundial anual aumentaría en 28 billones de dólares si mujeres y hombres realizaran los mismos trabajos.

Y es que las mujeres parten con desventaja: solo en cuanto a su participación, las probabilidades difieren en 26 puntos porcentuales respecto de los hombres, según datos presentados por la OIT. En África del Norte y los Estados Árabes las mujeres tienen dos veces menos posibilidades de trabajar.

La famosa brecha salarial entre hombres y mujeres también se presenta como una realidad: a nivel mundial, por cada dólar que gana un hombre, una mujer solo percibe 77 centavos. Aproximadamente, se necesitarán 70 años para revertir esta desigualdad, al menos si se continúa con el tipo de políticas implementadas en este sentido.

Por otro lado, ¿ya habías escuchado que la jornada laboral de las mujeres es mayor que la de los hombres? Desde el 2013, se considera que actividades como buscar agua, recolectar leña y combustible, cocinar, limpiar y cuidar personas son una forma de trabajo no remunerado. Se trata de un tipo de labor de producción de bienes y servicios para el autoconsumo que, tal como sostiene ONU Mujeres, suple en muchas ocasiones la falta de gasto público en servicios sociales e infraestructura.

Este trabajo doméstico es asumido en gran parte por mujeres. En los países en desarrollo, de un total de 7 horas y 9 minutos, que es en promedio la duración de un día laboral para las mujeres, 4 horas y media son trabajadas sin remuneración alguna. Mientras que en el caso de los hombres el trabajo doméstico implica 1 hora y media de un total de 6 horas y 16 minutos. ¿Sorprendente, no?

El caso de Anahí Garnica es por demás reciente. Pero los títulos como “la primera mujer médica”, “la primera mujer abogada”, “la primera mujer maquinista de tren” se escriben desde hace décadas. Y, tal como lo señalan los números pero también la experiencia personal de miles de jóvenes y adultas, la inserción laboral para las mujeres, en muchas ocasiones, sigue siendo hoy un gran desafío. Trabajo significa empoderamiento económico y esto es clave para la reversión de la desigualdad estructural que impregna el mundo de hoy y de siempre.

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INSPÍRATE CON LA RSE DE ESTOS GIGANTES

¿Qué tienen en común Microsoft, The Walt Disney Company, Google y BMW? Si tú también estás convencido de que la RSE es el factor distintivo de las empresas en el siglo XXI, lee esta nota de principio a fin y descubre las estrategias más innovadoras e impactantes.

A fines de 2017, la revista Forbes publicó un listado con las 10 empresas del mundo que implementan las mejores políticas de Responsabilidad Social Empresaria. Las primeras del podio llaman la atención por su variedad: Microsoft, The Walt Disney Company, Google y BMW.

Las tácticas del gigante informático abarcan diversos temas: desde innovación, pasando por diversidad e inclusión, derechos humanos, ayuda filantrópica y medio ambiente, hasta el compromiso con el desarrollo de una informática de confianza. Uno de sus principales es que con el progreso de Microsoft, progresan también las comunidades que lo rodean. Es por ello que dentro de sus estrategias fundamentales está el pensar constantemente a quién alcanzan, cómo llegan a esas personas y hacia dónde quieren llegar junto a ellas. Hoy enfocan sus esfuerzos en las empresas que pertenecen a minorías y mujeres, invirtiendo en el desarrollo de los próximos líderes de la industria tecnológica.

Sin dudas, la creatividad es uno de los valores que mejor representa a The Walt Disney Company, que cada año nos hechiza con grandes historias narradas de una manera excepcional.  Su originalidad en tanto a RSE radica en un estilo digno de imitar: la fijación de metas ambiciosas pero alcanzables, que ponen en movimiento los mayores bríos de sus trabajadores para llegar a ellas. Porque, tal como sostienen, “las metas son una importante herramienta que ayudan a guiar nuestras ambiciones y a medir nuestros avances”. Por ejemplo, dentro de su compromiso con el medio ambiente encontramos tres objetivos claramente definidos: lograr cero emisiones de gases invernadero, lograr cero residuos y conservar los recursos hídricos.

Por su parte, Google pisa fuerte en la educación de jóvenes que no tienen acceso a una formación de calidad por limitaciones económicas o sociales. Además, también en este sentido, brinda programas de alfabetización a niñas de África y Afganistán. La clave, para Google, es que sus tecnologías estén también al servicio de empoderar a los colectivos excluidos. Otro aspecto digno de resaltar es que la RSE de Google no solo se orienta hacia afuera: los trabajadores de la corporación gozan de privilegios solo soñados por empleados de otras empresas. Tiempo laboral destinado exclusivamente a la recreación, casi 5 meses de licencia por maternidad y 2 meses de licencia por paternidad, la posibilidad de tener los dispositivos tecnológicos que Google produce y con los que trabaja…

BMW es la líder mundial en sostenibilidad. En este sentido, su política es integral: la sostenibilidad forma parte de su estrategia de negocio, lo que quiere decir que cada uno de sus proyectos debe ser plausible de medición en términos de desarrollo sostenible. La protección del medio ambiente a través del uso responsable de la energía es parte de su visión como empresa.

Si, además de la relevancia de la que invisten su compromiso con la sociedad, estas empresas tienen algo en común, es que sus políticas de RSE están orientadas al futuro. Dan soluciones a los problemas de hoy, pero con el objeto de que el impacto de esas pequeñas acciones sea sobre todo aprovechado por las generaciones de los próximos tiempos.

¿Y por qué es importante que las compañías inviertan en RSE? La consultora Reputation Institute dio a conocer en su Informe 2016 que más del 40% de la reputación de una corporación se basa en la percepción de su comportamiento responsable. El potencial que tienen las compañías de incidir en su entorno para generar cambios significativos es enorme y esta realidad les otorga una fuerte responsabilidad en la construcción de un mundo mejor. ¿Qué estrategias estás implementado tú?

LOS MILLENNIALS AL PODER

¿Por qué es importante que los empresarios pongan el ojo en la generación del milenio? ¿Acaso son los jóvenes la respuesta a los desafíos del futuro? ¡Averígualo en esta nota!

¿Has oído hablar de la Industria 4.0? Es uno de los elementos de la inevitable “Cuarta Revolución Industrial”. Se trata de una nueva manera de organizar los medios de producción, combinando infraestructura física con tecnología digital. La Industria 4.0 no es solo una idea innovadora: ya es una realidad. La consultora Accenture predijo en 2015 que en los próximos 15 años, esta revolución agregaría 14,2 billones de dólares a la economía mundial.

Lo cierto es que en 1750 nadie se imaginó que en poco más de 200 años el escenario industrial sería tan diferente. Para ese entonces, las sorpresas y provocaciones de la máquina a vapor ya traían suficientes problemas de los que ocuparse. Una segunda revolución industrial tuvo lugar a mediados del siglo XIX, con la electricidad y la consecuente producción en masa que impactó tanto como el paso de la manufactura a la producción mecanizada había impactado en el siglo anterior. Y la tercera revolución no ocurrió hace mucho tiempo: aproximadamente 70 años atrás el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación trajo consigo un nuevo cambio.

La Industria 4.0 supone un terreno pleno de desafíos y regado de incertidumbre ante el cual la mayoría de los empresarios no se siente completamente preparado. Una auditoría de Deloitte, revela que solo el 14% de las compañías encuestadas se siente listo para aprovechar al máximo las innovaciones de la Industria 4.0, mientras que el 75% no cree tener la fuerza laboral ni las habilidades necesarias para enfrentarse al futuro. Por otro lado, la mayoría se mostró optimista respecto de su nuevo rol en la sociedad: más del 85% está convencido de que la cuarta revolución traerá más igualdad y estabilidad y que las empresas serán más influyentes que otras entidades civiles e, incluso, más influyentes que los mismísimos gobiernos.

Pero todas estas suposiciones a futuro no implican necesariamente que las empresas se sientan decididamente empoderadas en la actualidad. En la misma encuesta, solo una cuarta parte de los participantes sostuvo que sus organizaciones impactan en factores críticos como la educación, la sustentabilidad y la movilidad social.

En este contexto, ¿existe acaso una respuesta común que pueda contribuir a que podamos adaptarnos más eficientemente? ¡Al parecer, sí! Gran parte de los portales dedicados a este tema –sino su totalidad –coinciden en que la solución es escuchar a los Millennials.

¡Qué curioso puede resultar para estos jóvenes de los ’80 y los ’90 advertir que hoy ellos tienen las voces protagonistas! Cualquier persona nacida en ese tiempo también se crió bajo la premisa “hay que obedecer a los mayores” y, aunque ellos hicieron un quiebre y se enfrentaron a sus padres, llama la atención que ahora no solo se los motive a eso sino también que se quiera conocer precisamente su opinión.

Y es que orientar las políticas de una empresa a los millennials no es un capricho de nadie: un estudio de Universum Global asegura que en el 2020 comprenderán el 50% de la fuerza laboral y The Brooking Institution va más allá ya que entre los resultados de sus investigaciones figura que en 2025 los millennials alcanzarán el 75% de la población económicamente activa.

Entonces, ¿qué es lo que los Millennials quieren? La multitud de sus aspiraciones podría resumirse en el siguiente enunciado: los Millennials quieren trabajos más creativos, humanos y con mayor valor agregado.

Con esta generación que no suele permanecer más de cinco años en un mismo puesto laboral, las empresas tienen un gran reto a la hora de despertar la famosa fidelización de sus contratados. La atención al medioambiente y la responsabilidad social son dos factores que los Millenials tienen en cuenta a la hora de pensarse en un empleo. Porque los valores de los millennials son diferentes: la consultora Page Personnel concluyó que el 6 de cada 10 prioriza las buenas experiencias a los altos salarios.

Asimismo, en 2015 un estudio sobre RSE llevado a cabo por Cone Communications demostró que, en EEUU, más del 90% de los millennials cambiaría la marca que usa habitualmente por otra comprometida con la sociedad y el medioambiente.  En este sentido, un elevado número de jóvenes de esta generación se demostró dispuesto a comprar un producto si este tiene un beneficio social o ambiental, a contarles a sus amigos y familiares sobre los esfuerzos de RSE asumidos por una corporación y a ofrecerse como voluntario de una causa promovida por una empresa.

Hacer el bien, impactar en su entorno y liderar el cambio social son los nuevos desafíos de las compañías en la actualidad y factores decisivos a la hora de hacer frente a la Industria 4.0. Los millennials son una generación preparada para adaptarse a las grandes transformaciones que augura la cuarta revolución y retrucarla con su ingenio. Pero antes, los jóvenes demandan que los líderes empresariales se replanteen sus motivaciones de obtener beneficios económicos para asumir la solución de los problemas del mundo.

ROBOTS QUE PUEDEN PENSAR

Las innovaciones introducidas por la Inteligencia Artificial hasta no hace mucho se circunscribían al ámbito de la fantasía y la ficción. Sumérgete en este artículo y descubre cómo esta tecnología está revolucionando el mundo.

El 21 de septiembre del 2001 se estrenaba en los cines de Estados Unidos una nueva –y esperada –película de Steven Spielberg: Inteligencia Artificial. El largometraje cosechó buenas críticas y hoy, 17 años después, sigue siendo reproducido por distintas cadenas televisivas. Lo revolucionario del film no residió exactamente en la escalofriante perfección de la apariencia humana de David, el niño robot protagonista. De hecho, lo que hizo reflexionar a los espectadores fue una característica diferencial que Spielberg otorgó al personaje: la capacidad de amar.

Más tarde, otras películas retomarían esta perturbadora idea. ¿Has visto Her? ¿Cuántos días necesitaste para ver completas las cuatro temporadas de Black Mirror?

Lo cierto es que la idea de Spielberg ya se venía madurando hace rato. En 1943, los científicos Walter Pitts (matemático) y Warren McCulloch (neurólogo) publicaron el artículo “Un cálculo lógico de las ideas inmanentes en la actividad nerviosa” en el que, a partir de sus teorías sobre el funcionamiento del cerebro, abrieron el campo para el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).

Desde entonces, la IA ha crecido a gran velocidad y hoy convivimos casi sin darnos cuenta con una variedad de sistemas que implementan este tipo de tecnología. El famoso “OK Google…” para solicitar alguna información al buscador sin necesidad de tipear o la elocuente “Siri” que puede ayudarte hasta a encontrar tu auto cuando olvidaste dónde lo dejaste estacionado, son algunos ejemplos.

¿Te has puesto a pensar cuántas veces hablaste por teléfono con un “agente virtual”? Se trata de un programa que tiene la capacidad de interactuar con personas y que frecuentemente es empleado para servicios de atención al cliente. Es probable que muchas veces tus consultas o reclamos fueran atendidos por un robot. Asombroso ¿verdad?

Ha quedado claro que la IA es parte de nuestra cotidianeidad… ¿conoces otros casos en que los robots se relacionan con nosotros?

A un nivel más complejo, encontramos los increíbles Amazon Echo –también conocido como Alexa –o la alternativa de Google, Google Home. Estos “asistentes de voz” lucen como parlantes pequeños que pueden acomodarse sin inconvenientes en cualquier rincón de tu casa. Su función es ambiciosa: facilitarte el día a día.

Alexa te escucha todo el tiempo y, a medida que va incorporando más y más información, incrementa y perfecciona sus habilidades. Si le pides que reproduzca una canción, lo hará sin problemas. También te ayudará a encontrar la mejor receta para que deleites a tus amigos con una comida, te será de utilidad para armar la lista de compras del supermercado y te advertirá sobre el vencimiento de los alimentos así no te llevas ninguna sorpresa. Pero eso es solo una mínima parte de lo que puede hacer: actualmente, Alexa tiene 15 mil habilidades y cada vez se vuelve más inteligente.

Mucho se dice del progreso que traen consigo las nuevas tecnologías: cambian el escenario de los trabajos y los dotan de nuevas posibilidades. De todas maneras, las opiniones al respecto son diversas. También hay quienes creen –y tienen muchas pruebas –que el advenimiento de la tecnología irá reemplazando de a poco al ser humano hasta dejarlo afuera de la acción. ¿Cuál es tu posición al respecto?

Por suerte, más allá del impresionante avance de la IA, hay cualidades que todavía le quedan reservadas solo al ser humano. Sin embargo, ¿no te da curiosidad saber si algún día una máquina podrá manifestarnos cariño y qué tan lejos estamos de eso? O más temible aun: ¿qué tanto falta para que alguno de nosotros se enamore de un robot?

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN ES UN DERECHO SOCIAL

¿Desde qué óptica concibes el derecho a la libertad de expresión? En esta nota, te proponemos descubrirlo en su faceta social.

En marzo de este año, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo falló a favor de dos ciudadanos independentistas catalanes que quemaron una foto de los reyes Juan Carlos y Sofía. Su tesis central fue la defensa de la libertad de expresión. El hecho ocurrió en 2007, en una plaza pública y en el marco de una manifestación autorizada. Las consecuencias para sus protagonistas fueron una pena de 15 meses en la cárcel y una fianza de 2700 euros.

Al contrario de la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional español en 2015 -que consideraba el acto como un delito de incitación a la violencia y al odio-, el TEDH argumentó que juzgar la quema de fotos desde este paradigma y no desde la óptica de la libertad de expresión podría perjudicar el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura sin los cuales no puede concebirse una democracia real.

¿Habías considerado que la libertad de expresión es un derecho social porque sostiene la democracia?

La lucha por el derecho a la libertad de expresión se inscribe en la historia de las sociedades desde hace mucho tiempo. Quizás sus registros más conocidos son los que lo remiten a la Revolución Francesa (1789), cuando estaba asociado directamente al  ideal revolucionario de libertad, igualdad y fraternidad. Desde entonces, la libertad de expresión se cuenta entre las principales conquistas de la humanidad y se incluye en una primera generación de derechos fundamentales que reúne una diversidad de derechos civiles y políticos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 lo concibe también de esta manera. En su artículo 19 lo define como el derecho de todo individuo a “no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Es interesante detenerse en las primeras palabras que emplea este documento para referirse al tema: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión”… y más puntualmente: “todo individuo”. Por supuesto que la libertad de expresión es un derecho del que debemos gozar individualmente. Pero… ¿por qué no dotarlo, al mismo tiempo, de un carácter social y entenderlo, entonces, como un pilar fundamental de toda sociedad democrática?

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en una opinión consultiva de 1985 sobre la colegiación obligatoria de periodistas, lo planteó de esta manera:

“La libertad de expresión es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática. Es indispensable para la formación de la opinión pública y para que la comunidad, a la hora de ejercer sus opciones, esté suficientemente informada. Es por eso que, es posible afirmar que una sociedad que no está bien informada, no es plenamente libre.  La libertad de expresión es por lo tanto no sólo un derecho de los individuos sino de la sociedad misma.”

Una concepción un poco más amplia, ¿verdad?

Otro aspecto que resalta la cara más social de la libertad de expresión es su estrecha relación con la libertad de prensa. Es real que muchas veces la actividad de los medios de comunicación está bañada de intereses y conveniencias políticas y económicas. Pero lo cierto es que su misión intrínseca y principal es poner al alcance de los ciudadanos toda la información de la actualidad para asegurar su protagonismo dentro de la democracia. Porque los medios son, ante todo, un servicio público.

Por esa razón, se considera que una de las formas más comunes de restricción a la libertad de expresión es con amenazas y agresiones directas e indirectas a periodistas. De hecho, según el Informe 2016 de la CIDH, América Latina es uno de los continentes más peligrosos para el ejercicio del periodismo. En ese año, se registraron ante dicho organismo 33 asesinatos de periodistas y trabajadores de los medios de comunicación. El homicidio de periodistas constituye la mayor violación del derecho a la Libertad de Expresión y sus repercusiones incluyen la autocensura por parte de otros profesionales que, por supuesto, no quieren correr la misma suerte.

Y tú, desde tu lugar, ¿cómo eliges concebir tu derecho a expresarte libremente?

Pensar el derecho a la libertad de expresión desde una perspectiva social nos permite ahondar más y mejor en sus implicancias y entonces comprender por qué, más de diez años después, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos habló fuerte y claro para defender una manifestación popular que, durante mucho tiempo, fue considerada contraria a la ley.

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ESTRATEGIAS URBANAS PARA COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO

La degradación del medio ambiente tiene muchos afluentes. ¿Cuál es la relación que existe entre el cambio climático y el crecimiento de las ciudades?

Antes de responder a esta pregunta, cabría preguntarse si efectivamente existe una relación entre ambos factores y la realidad demuestra que sí: el cambio climático y el crecimiento de las ciudades se condicionan recíprocamente. La UNESCO reconoce que, con distintas variantes y matices, todas las megaciudades del mundo deben enfrentarse a grandes retos demográficos y medioambientales.

Para empezar, te brindamos algunos datos que ya son de conocimiento popular: las ciudades consumen más del 75% de los recursos naturales y la energía de todo el mundo. Además, generan el 75% de las emisiones de carbono. Y, cuando los centros urbanos crecen, aumentan con su población estas necesidades de consumo.

La expansión de las zonas urbanas alcanza ciertos ecosistemas cuya producción de bienes y servicios es sumamente valiosa para las sociedades. La purificación del agua que posibilitan los humedales al absorber los contaminantes y el almacenamiento del carbono sostenido por los bosques que, entre otras cosas, evita la erosión del suelo, son algunas de las relevantes actividades que se ven influidas por este fenómeno.

Otra de las consecuencias es el avance urbano sobre las denominadas llanuras aluviales intactas, que operan una significativa amortiguación de las inundaciones. ¿Sabías que en el 2017 muchas importantes ciudades sufrieron alguna inundación? Texas, México, Buenos Aires, Mumbai, Stuttgart, son algunas de las que se cuentan entre ellas. Las consecuencias a veces no son tan graves: solo algunas deficiencias en los servicios públicos (que, sin embargo, a veces pueden ser bastante perjudiciales). Pero, en otras ocasiones, las inundaciones también dejan como saldo decenas de muertes y muchas personas pierden cosas valiosas e, incluso, su propio hogar.

De todas maneras, la afluencia de la gente a las ciudades es un hecho que pareciera difícil de ser revertido y, por el contrario, un hecho cuyas potencialidades de incremento son incluso bastante altas. Esta afirmación no tiene el propósito de desalentar a nadie… más bien se trata de asumir el desafío y construir caminos posibles en este escenario.

¿Ya oíste hablar de las infraestructuras verdes? También llamadas GI por sus siglas en inglés (Green Infrastructure), las infraestructuras verdes son una opción económica y resiliente para enfrentar los retos de los climas más húmedos.  Las formas que estas construcciones han adoptado en las distintas ciudades del mundo se caracterizan por su creatividad y por proporcionar un cambio importante en cuanto a la reducción de los impactos. Además, hacen un gran aporte al paisaje. Los beneficios de la implementación de las infraestructuras verdes comprenden múltiples áreas como la ambiental, la social y la económica.

Algunos ejemplos de esta práctica urbanística pueden servirnos para conocerla mejor. Las planter boxes (en castellano, “cajas de plantas”) son macetas de cemento dispuestas a un costado de las aceras y que tienen como objeto principal canalizar y absorber el agua de las tormentas. Esta línea verde en medio de la pavimentación que recubre las ciudades, protege el entorno de las inundaciones. Un proyecto en la Avenida Michigan ya implementó esta medida.

Pero en Los Ángeles fueron más lejos: adosaron a las planter boxes otros recursos –como el pavimento permeable –y convirtieron la Avenida Elmer en una calle verde.

Y ahora ¿qué opinas de la relación entre cambio climático y crecimiento de las ciudades vista como la posibilidad de incidir positivamente y gestar un cambio?

Aprende más sobre estos temas ingresando a los links: What is Green Infrastructure? y Agua, megaciudades y cambio climático. Capacítate en urbanismo sustentable. Conoce nuestra Diplomatura en Arquitectura y Medio Ambiente.

 

 

UN PROTOCOLO COMÚN PARA LAS CONTRATACIONES PÚBLICAS DEL MERCOSUR

¿Qué piensas sobre el Protocolo de Contrataciones Públicas del Mercosur? Descubre los elementos clave para comprender de qué se trata esta nueva regulación.

Con el objeto de promover el desarrollo sustentable, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay acordaron abrir sus mercados a empresas extranjeras (de los países pertenecientes al bloque) para las compras públicas. El protocolo se firmó el 21 de diciembre del 2017 y fue iniciativa del Ministerio de Producción de Argentina.

¿Qué impacto tendrá esta decisión? Las empresas ampliarán significativamente sus oportunidades de venta y, considerando que las compras asumidas por los Estados constituyen alrededor del 15% de su PBI, esto redundará en un beneficio para toda la población. 

La transparencia es el eje transversal del tratado, que, complementariamente, se sostiene en los principios de igualdad, imparcialidad, legalidad, publicidad, entre otros. En la actualidad, todos estos principios son básicos y forman parte de un espacio jurídico que trasciende las fronteras nacionales. 

En el artículo 21, sobre el sistema de informaciones, se evidencia claramente esta voluntad. La regla dispone que cada uno de los países deberá recabar estadísticas y publicar un informe anual sobre los contratos adjudicados. Lo mismo sucede en el artículo 26 en el cual, respecto de la publicidad de los resultados de las licitaciones, se fija que todos los proveedores y prestadores deberán tener acceso a “toda la información relativa al procedimiento de contratación y, en especial, a los fundamentos de la adjudicación y de las características relativas de la oferta ganadora”. 

Otro aspecto interesante de la normativa es el que se pronuncia en su artículo 4, sobre el trato de nación más favorecida. Al respecto, establece que “cada Estado Parte otorgará inmediata e incondicionalmente a los bienes y servicios y obras públicas y a los proveedores y prestadores de cualquier otro Estado Parte un trato no menos favorable de aquel que conceda a los bienes y servicios y obras públicas y a los proveedores y prestadores de cualquier otro Estado Parte o de terceros países.”

Y en tanto al trato nacional, los Estados se comprometieron a otorgar a los bienes, servicios y obras públicas y a los proveedores y prestadores extranjeros un trato igual de favorable que a los suyos. Esto incluye la no discriminación en la calificación de los oferentes.

Ingresa al Protocolo de Contrataciones Públicas del Mercosur y descúbrelo en su totalidad. Y entonces dinos, ¿qué piensas?

 

POLÍTICAS PÚBLICAS PARA HUMANS

El desarrollo de políticas públicas eficientes se relaciona directamente con el ser humano. Conocer bien todas sus fortalezas y también sus debilidades, es indispensable.

¿Por qué en algunos restaurantes ofrecen bebidas sin azúcar antes que los sabores comunes? ¿Qué eliges tú después?

La conducta del ser humano es un referente clave a la hora de elaborar políticas públicas. La argumentación es sencilla: si se quiere implementar una medida para optimizar la vida ciudadana, ¿qué más efectivo que hacerlo teniendo en cuenta a los mismos ciudadanos?

Según la Economía del Comportamiento, existen dos formas de entender al ser humano: como un homo economicus o como un human. En el primer caso, las capacidades y formas de actuar del hombre son sobreestimadas. La segunda opción muestra una concepción un tanto más realista y sostiene que el ser humano es una criatura tendiente a los errores, frágil e influenciable.

De hecho, una de las formas de influenciarlo es a través de las “opciones predeterminadas”. ¿Qué quiere decir esto? Se trata de ofrecer ciertas posibilidades orientadas a un fin preciso, de manera que las personas escojan mejor –o lo hagan de acuerdo a las expectativas de su elección -.

Para fomentar un comportamiento es importante hacer que se convierta en un comportamiento sencillo de asumir o, al menos, un comportamiento más accesible que aquel que queremos evitar. ¿Ya escuchaste hablar de la ley del menor esfuerzo? Bueno, algo parecido.

En este sentido, una de las políticas públicas más polémicas y también con grande efectos inmediatos fue el sistema de exclusión voluntaria, también conocido como ley de consentimiento presunto. Son varios los países en todo el mundo que han adoptado esta disposición y, en todos los casos, las consecuencias han sido muy buenas.

Y ¿en qué consiste este sistema tan original? La medida es muy sencilla: para promover la donación y el trasplante de órganos, cuando la persona hace su trámite de identidad no es cuestionada acerca de esa posibilidad, simplemente, se da por supuesta su adhesión. Para evitar ser donante, la persona tiene que pedir expresamente su exclusión.

¿Cuál es el resultado? El registro de donantes crece y sin necesidad de asignar una montaña de recursos para ello. En Alemania, la ley de consentimiento presunto existe y más del 90% de la población es donante.

Cuando en el restaurante dan por supuesto que la bebida con la que acompañaremos nuestro plato será baja en azúcares, nosotros tenemos que hacer un esfuerzo para decir que no y, muchas veces, evitamos esa molestia. Si lo que se busca es combatir los trastornos alimenticios y que las personas tengan una vida más saludable, medidas pequeñas, como esta, contribuyen a que, de a poco, se vaya haciendo una diferencia.

Y tú, ¿en qué otra área implementarías este sistema?

LA MUJER INVISIBLE

Muchas mujeres de todos los tiempos sufrieron la desigualdad siendo ocultadas a los demás. Hoy, a través de distintas medidas, su legado es puesto nuevamente en valor… sin embargo, las diferencias persisten. Es hora de levantar la voz y cambiar la historia.

Escritoras, artistas, activistas sociales y políticas, científicas, deportistas… no importa el área en la que se hayan destacado, las mujeres han tenido que conquistar los espacios públicos con un ahínco particular, muchas veces bajo una identidad distinta de la suya y, otras más, a costa de mucho sacrificio y dolor. Es mundialmente conocido el caso de Emily Brönte, célebre escritora británica del siglo XIX que decidió publicar su gran novela Cumbres Borrascosas usando el nombre masculino de Ellis Bell.

Hoy en día, la situación de las mujeres de a poco comienza a transformarse y, lentamente, son derrocados un sinfín de estereotipos que las relegaron por siglos al ámbito de lo doméstico y la anonimia. Sin embargo, aunque más sutiles, las diferencias entre hombres y mujeres permanecen.

A principios del 2018, The New York Times sorprendió con una iniciativa para enmendar los errores de otros tiempos: comenzó a publicar obituarios para todas aquellas reconocidas mujeres que no tuvieren ese honor cuando les correspondiere. Los famosos homenajes del periódico estadounidense comenzaron a hacerse a  mediados del siglo XIX; pero, al parecer, los editores de ese entonces –y de años posteriores –no creyeron relevante comunicar el fallecimiento de Ada Lovelace o Nella Larsen.

¿Te suenan sus nombres? Probablemente no; aunque no podemos juzgarte por eso. La Historia que nos enseñaron en la escuela, e incluso en la universidad, omitió, en la mayoría de los casos, a las mujeres que participaron de los procesos más importantes de todos los tiempos, así como a sus propias luchas y conquistas.

Actualmente, la Editora de Género de The New York Times es Jessica Bennett. La exitosa periodista y referente del feminismo estadounidense introdujo en el campo de las reflexiones de género el concepto de “sexismo sutil” que refiere a un tipo de discriminación contra las mujeres casi imperceptible pero cargada de connotaciones negativas. En una entrevista para La Nación revista, Bennett contó que, tras la victoria de Donald Trump en las elecciones de 2016, se preguntó si su “sutilidad” para referirse al sexismo no se quedaba demasiado corta. Pero luego pensó que los resultados electorales no fueron si no obra del sexismo sutil.

Hillary, como tantas mujeres, tenía que encontrar ese balance casi imposible entre ser agradable y tener autoridad. Si era cálida, era débil; si era fría, era mandona. El sexismo sutil hizo que fuera fácil perdonar a Trump una carrera llena de errores, pero los errores de una mujer son más duramente criticados y se recuerdan por más tiempo. (La Nación revista, 8 de abril de 2018)

A gran escala, pero también en lo pequeño, son muchos los espacios que aún quedan en deuda con las mujeres. Esta idea debería movilizarnos para entonces repensarnos como humanidad, en clave de género. Hacer visible lo que antes fue ocultado es una de las maneras de dar respuesta a este desafío.

Da gusto saber que si hoy te acercas por una librería cualquiera, encontrarás entre las obras del mostrador de literatura inglesa clásica un libro de muchas páginas que se titula Cumbres borrascosas y que está firmado por Emily Brönte.

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