CONSECUENCIAS DE LA CORRUPCIÓN

¿Qué es la corrupción? La organización Transparencia Internacional la define así: el abuso del poder para beneficios privados que finalmente perjudica a todos y que depende de la integridad de las personas en una posición de autoridad. ¿Te resulta conocido? Reflexionemos cada una de sus partes.

El abuso de poder es una práctica común en nuestros días pero para nada nueva. Numerosos son los casos de la historia en los que el aprovechamiento desmedido de la mayor jerarquía derivara en todo tipo de flagelos. Hay registros de tiranos desde la Grecia arcaica hasta nuestros días. En un intento por explicar su surgimiento, los académicos han argumentado que la aparición del comercio intercomunitario –y su consecuente nueva forma de acumular riquezas –ha sido de suma importancia.

Por otro lado, el perjuicio de la corrupción es incalculable. ¿Crees que existe alguna relación entre las inundaciones que sufrió Pakistán en el 2011 y la corrupción? Claro que sí y contarte la historia de Kareem puede ser muy útil para defender nuestra afirmación. En medio del desastre, el gobierno pakistaní implementó un plan de asistencia para las personas que más lo necesitaran que consistía en la asignación de una tarjeta de débito con el total de 200 dólares. Kareem, quien había perdido absolutamente todos sus bienes, calificó para la obtención del subsidio pero cuando se dirigió a las oficinas correspondientes a retirarlo se encontró con que alguien, antes que él, había tomado su paga. En ese tiempo, Transparencia Internacional recogió más de 50 denuncias de casos similares al de Kareem.

Según el Banco Mundial y el FMI, la corrupción es nada más y nada menos que uno de los más grandes obstáculos para el desarrollo a los que se enfrentan los países. Esta última entidad sostiene que el 2% del Producto Bruto Interno de un país se pierde con la corrupción. Solo en Colombia, las desviaciones implican 50 billones de pesos anuales.

El Índice de Percepción de la Corrupción del 2017 arrojó datos escalofriantes. A partir de una escala del 0 al 100 –en la que 0 representa “altamente corrupto” y 100 “muy limpio” –, el análisis de los 180 países que participan de la evaluación tuvo como resultado un promedio de 43 puntos. En América Latina –a excepción de Uruguay, Chile y la Guayana Francesa –, los países presentan un indicador menor a 50: Venezuela tiene 18 puntos, Haití 22, Nicaragua 26, Guatemala 28 y Paraguay, México y República Dominicana tienen 29. El Índice de Percepción de la Corrupción es elaborado por Transparencia Internacional con la intención de brindar una aproximación del nivel de aprehensión que tienen expertos y empresas sobre la corrupción de un determinado lugar.

Conocer este tipo de datos nos pone en una encrucijada: ¿dejaremos que la corrupción quede impune? ¿qué medidas pueden tomarse al respecto?

Ya es conocido por varios de nuestros estudiantes el caso de Fernando Villavicencio, periodista ecuatoriano víctima de persecuciones por parte del gobierno de su país por denunciar los casos de corrupción más grandes en la historia de Ecuador. Allanamientos ilícitos, exilio y prisión fueron algunas de las consecuencias que tuvo su denuncia. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos falló a su favor y, de todas maneras, las medidas tomadas por el gobierno en contra de Villavicencio persistieron. Y, como él, muchos periodistas y otros actores de la sociedad civil arriesgan su vida todos los días para exponer esta clase de delitos. Porque vale la pena ponerle un freno, cualquiera sea, a la corrupción. Si no… ¿cuál será el límite?