¿EXISTE UN LÍMITE PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

Ya hemos hablado de la Libertad de Expresión en otra nota de nuestro blog: aquella en la que te invitamos a pensar este derecho como un derecho social. Pero hoy queremos analizar este tema desde una óptica novedosa: ¿qué sucede con la Libertad de Expresión en los tiempos de Internet?

Bradley Manning -hoy, Chelsea -tenía 22 años cuando fue detenido por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, en 2010. Su condena de 35 años de cárcel fue la mayor de su tipo impuesta en su país. ¿El crimen? Manning fue el protagonista de la mayor filtración de información clasificada del gobierno norteamericano.

Dentro del cuerpo de soldados del Ejército de Estados Unidos, Manning se desempeñaba como analista de espionaje y tenía acceso a distintas bases de datos cargadas de información secreta.  Mientras hacía creer a sus compañeros que escuchaba Lady Gaga, copiaba en el CD que llevaba el nombre de la artista los archivos más polémicos a los que se enfrentaba en su ejercicio profesional diario.

Las filtraciones de Manning se hicieron a través de la página Wikileaks, convirtiéndose en una de las más mediáticas publicaciones de esta plataforma. Entre los documentos, figuraba el “Asesinato Colateral” –tal fue el título bajo el cual lo presentó Wikileaks –en el que podía verse en una serie de videos un ataque de helicópteros en Bagdad ocurrido en 2007 y que tuvo como consecuencia la muerte de 12 civiles. Un fotógrafo y un periodista de la agencia de noticias Reuters estuvieron entre las víctimas. El hermano de uno de ellos dijo a The Washington Post: “Lo que hizo este soldado es justicia descubriendo un crimen contra la humanidad”.

Sin embargo, Manning fue denunciado ante el Pentágono por Adrian Lamo, un hacker quien alardeó su hazaña, y condenado a prisión.

Uno de los argumentos de la fiscalía contra Manning fue la malintención que implicaba el haber compartido los archivos con Wikileaks. Según buscaron demostrar, la plataforma online no tendría como propósito final el actuar de servicio público, cumpliendo la tarea de informar a las personas, sino de instigar para poder obtener información secreta y atacar a los poderosos.

Sin embargo, las publicaciones de Wikileaks molestan al poder pero ponen en advertencia a todos los ciudadanos. Por ejemplo, una de sus últimas filtraciones, Vault 7, dio a conocer que cualquier dispositivo electrónico es susceptible de ser coaptado por la CIA para el espionaje de los ciudadanos.

Casi ningún producto se salvó de esta generalidad: tanto los teléfonos móviles de Apple, Android y Microsoft como los Smart TV de Samsung, los iPads, módems para la conexión a internet, entre otros dispositivos, todos figuraron en la lista de control informático de la CIA.  Las redes sociales también formaron parte de esta polémica. Cualquier punto de acceso a internet es conocido por la CIA.

¿Qué sucede con la libertad de expresión en este caso? Muchos sostienen que queda totalmente vulnerada ante tal denuncia, ya que el pensarse uno mismo espiado por otros puede conducirlo a la autocensura, otra de las formas de coartar el derecho a manifestarse sin trabas.

Manning salió de prisión en el 2017, tras una intervención del entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, bajo la argumentación de que su pena había sido desmedida. ¿Nuestra Libertad de Expresión tiene límites? ¿Qué nos dice esta historia?