LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN ES UN DERECHO SOCIAL

¿Desde qué óptica concibes el derecho a la libertad de expresión? En esta nota, te proponemos descubrirlo en su faceta social.

En marzo de este año, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo falló a favor de dos ciudadanos independentistas catalanes que quemaron una foto de los reyes Juan Carlos y Sofía. Su tesis central fue la defensa de la libertad de expresión. El hecho ocurrió en 2007, en una plaza pública y en el marco de una manifestación autorizada. Las consecuencias para sus protagonistas fueron una pena de 15 meses en la cárcel y una fianza de 2700 euros.

Al contrario de la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional español en 2015 -que consideraba el acto como un delito de incitación a la violencia y al odio-, el TEDH argumentó que juzgar la quema de fotos desde este paradigma y no desde la óptica de la libertad de expresión podría perjudicar el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura sin los cuales no puede concebirse una democracia real.

¿Habías considerado que la libertad de expresión es un derecho social porque sostiene la democracia?

La lucha por el derecho a la libertad de expresión se inscribe en la historia de las sociedades desde hace mucho tiempo. Quizás sus registros más conocidos son los que lo remiten a la Revolución Francesa (1789), cuando estaba asociado directamente al  ideal revolucionario de libertad, igualdad y fraternidad. Desde entonces, la libertad de expresión se cuenta entre las principales conquistas de la humanidad y se incluye en una primera generación de derechos fundamentales que reúne una diversidad de derechos civiles y políticos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 lo concibe también de esta manera. En su artículo 19 lo define como el derecho de todo individuo a “no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Es interesante detenerse en las primeras palabras que emplea este documento para referirse al tema: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión”… y más puntualmente: “todo individuo”. Por supuesto que la libertad de expresión es un derecho del que debemos gozar individualmente. Pero… ¿por qué no dotarlo, al mismo tiempo, de un carácter social y entenderlo, entonces, como un pilar fundamental de toda sociedad democrática?

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en una opinión consultiva de 1985 sobre la colegiación obligatoria de periodistas, lo planteó de esta manera:

“La libertad de expresión es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática. Es indispensable para la formación de la opinión pública y para que la comunidad, a la hora de ejercer sus opciones, esté suficientemente informada. Es por eso que, es posible afirmar que una sociedad que no está bien informada, no es plenamente libre.  La libertad de expresión es por lo tanto no sólo un derecho de los individuos sino de la sociedad misma.”

Una concepción un poco más amplia, ¿verdad?

Otro aspecto que resalta la cara más social de la libertad de expresión es su estrecha relación con la libertad de prensa. Es real que muchas veces la actividad de los medios de comunicación está bañada de intereses y conveniencias políticas y económicas. Pero lo cierto es que su misión intrínseca y principal es poner al alcance de los ciudadanos toda la información de la actualidad para asegurar su protagonismo dentro de la democracia. Porque los medios son, ante todo, un servicio público.

Por esa razón, se considera que una de las formas más comunes de restricción a la libertad de expresión es con amenazas y agresiones directas e indirectas a periodistas. De hecho, según el Informe 2016 de la CIDH, América Latina es uno de los continentes más peligrosos para el ejercicio del periodismo. En ese año, se registraron ante dicho organismo 33 asesinatos de periodistas y trabajadores de los medios de comunicación. El homicidio de periodistas constituye la mayor violación del derecho a la Libertad de Expresión y sus repercusiones incluyen la autocensura por parte de otros profesionales que, por supuesto, no quieren correr la misma suerte.

Y tú, desde tu lugar, ¿cómo eliges concebir tu derecho a expresarte libremente?

Pensar el derecho a la libertad de expresión desde una perspectiva social nos permite ahondar más y mejor en sus implicancias y entonces comprender por qué, más de diez años después, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos habló fuerte y claro para defender una manifestación popular que, durante mucho tiempo, fue considerada contraria a la ley.

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