ESTRATEGIAS URBANAS PARA COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO

La degradación del medio ambiente tiene muchos afluentes. ¿Cuál es la relación que existe entre el cambio climático y el crecimiento de las ciudades?

Antes de responder a esta pregunta, cabría preguntarse si efectivamente existe una relación entre ambos factores y la realidad demuestra que sí: el cambio climático y el crecimiento de las ciudades se condicionan recíprocamente. La UNESCO reconoce que, con distintas variantes y matices, todas las megaciudades del mundo deben enfrentarse a grandes retos demográficos y medioambientales.

Para empezar, te brindamos algunos datos que ya son de conocimiento popular: las ciudades consumen más del 75% de los recursos naturales y la energía de todo el mundo. Además, generan el 75% de las emisiones de carbono. Y, cuando los centros urbanos crecen, aumentan con su población estas necesidades de consumo.

La expansión de las zonas urbanas alcanza ciertos ecosistemas cuya producción de bienes y servicios es sumamente valiosa para las sociedades. La purificación del agua que posibilitan los humedales al absorber los contaminantes y el almacenamiento del carbono sostenido por los bosques que, entre otras cosas, evita la erosión del suelo, son algunas de las relevantes actividades que se ven influidas por este fenómeno.

Otra de las consecuencias es el avance urbano sobre las denominadas llanuras aluviales intactas, que operan una significativa amortiguación de las inundaciones. ¿Sabías que en el 2017 muchas importantes ciudades sufrieron alguna inundación? Texas, México, Buenos Aires, Mumbai, Stuttgart, son algunas de las que se cuentan entre ellas. Las consecuencias a veces no son tan graves: solo algunas deficiencias en los servicios públicos (que, sin embargo, a veces pueden ser bastante perjudiciales). Pero, en otras ocasiones, las inundaciones también dejan como saldo decenas de muertes y muchas personas pierden cosas valiosas e, incluso, su propio hogar.

De todas maneras, la afluencia de la gente a las ciudades es un hecho que pareciera difícil de ser revertido y, por el contrario, un hecho cuyas potencialidades de incremento son incluso bastante altas. Esta afirmación no tiene el propósito de desalentar a nadie… más bien se trata de asumir el desafío y construir caminos posibles en este escenario.

¿Ya oíste hablar de las infraestructuras verdes? También llamadas GI por sus siglas en inglés (Green Infrastructure), las infraestructuras verdes son una opción económica y resiliente para enfrentar los retos de los climas más húmedos.  Las formas que estas construcciones han adoptado en las distintas ciudades del mundo se caracterizan por su creatividad y por proporcionar un cambio importante en cuanto a la reducción de los impactos. Además, hacen un gran aporte al paisaje. Los beneficios de la implementación de las infraestructuras verdes comprenden múltiples áreas como la ambiental, la social y la económica.

Algunos ejemplos de esta práctica urbanística pueden servirnos para conocerla mejor. Las planter boxes (en castellano, “cajas de plantas”) son macetas de cemento dispuestas a un costado de las aceras y que tienen como objeto principal canalizar y absorber el agua de las tormentas. Esta línea verde en medio de la pavimentación que recubre las ciudades, protege el entorno de las inundaciones. Un proyecto en la Avenida Michigan ya implementó esta medida.

Pero en Los Ángeles fueron más lejos: adosaron a las planter boxes otros recursos –como el pavimento permeable –y convirtieron la Avenida Elmer en una calle verde.

Y ahora ¿qué opinas de la relación entre cambio climático y crecimiento de las ciudades vista como la posibilidad de incidir positivamente y gestar un cambio?

Aprende más sobre estos temas ingresando a los links: What is Green Infrastructure? y Agua, megaciudades y cambio climático. Capacítate en urbanismo sustentable. Conoce nuestra Diplomatura en Arquitectura y Medio Ambiente.