POLÍTICAS PÚBLICAS PARA “HUMANS”

El desarrollo de políticas públicas eficientes se relaciona directamente con el ser humano. Conocer bien todas sus fortalezas y también sus debilidades, es indispensable.

¿Por qué en algunos restaurantes ofrecen bebidas sin azúcar antes que los sabores comunes? ¿Qué eliges tú después?

La conducta del ser humano es un referente clave a la hora de elaborar políticas públicas. La argumentación es sencilla: si se quiere implementar una medida para optimizar la vida ciudadana, ¿qué más efectivo que hacerlo teniendo en cuenta a los mismos ciudadanos?

Según la Economía del Comportamiento, existen dos formas de entender al ser humano: como un homo economicus o como un human. En el primer caso, las capacidades y formas de actuar del hombre son sobreestimadas. La segunda opción muestra una concepción un tanto más realista y sostiene que el ser humano es una criatura tendiente a los errores, frágil e influenciable.

De hecho, una de las formas de influenciarlo es a través de las “opciones predeterminadas”. ¿Qué quiere decir esto? Se trata de ofrecer ciertas posibilidades orientadas a un fin preciso, de manera que las personas escojan mejor –o lo hagan de acuerdo a las expectativas de su elección -.

Para fomentar un comportamiento es importante hacer que se convierta en un comportamiento sencillo de asumir o, al menos, un comportamiento más accesible que aquel que queremos evitar. ¿Ya escuchaste hablar de la ley del menor esfuerzo? Bueno, algo parecido.

En este sentido, una de las políticas públicas más polémicas y también con grande efectos inmediatos fue el sistema de exclusión voluntaria, también conocido como ley de consentimiento presunto. Son varios los países en todo el mundo que han adoptado esta disposición y, en todos los casos, las consecuencias han sido muy buenas.

Y ¿en qué consiste este sistema tan original? La medida es muy sencilla: para promover la donación y el trasplante de órganos, cuando la persona hace su trámite de identidad no es cuestionada acerca de esa posibilidad, simplemente, se da por supuesta su adhesión. Para evitar ser donante, la persona tiene que pedir expresamente su exclusión.

¿Cuál es el resultado? El registro de donantes crece y sin necesidad de asignar una montaña de recursos para ello. En Alemania, la ley de consentimiento presunto existe y más del 90% de la población es donante.

Cuando en el restaurante dan por supuesto que la bebida con la que acompañaremos nuestro plato será baja en azúcares, nosotros tenemos que hacer un esfuerzo para decir que no y, muchas veces, evitamos esa molestia. Si lo que se busca es combatir los trastornos alimenticios y que las personas tengan una vida más saludable, medidas pequeñas, como esta, contribuyen a que, de a poco, se vaya haciendo una diferencia.

Y tú, ¿en qué otra área implementarías este sistema?