FRIBURGO: LA CIUDAD MÁS VERDE

Si tienes la posibilidad de edificar una ciudad desde el principio… ¿cuáles serían tus prioridades? Inspírate en Friburgo de Brisgovia, un lugar de Alemania donde la ecología es la protagonista de todos los proyectos urbanísticos y sociales.

Con 230.000 habitantes, Friburgo es un lugar donde no se ven automóviles por las calles. Una red de tranvías eficiente y una ciclovía que abarca más de 450 kilómetros lograron que en pocos años el número de personas que se mueve en automóvil disminuyera un 30%. La reducción de las emisiones de CO2 no fue la única consecuencia de esto (20% menor que en la década de 1990), también se aprecia poder pasear tranquilamente, sin escuchar ruidos molestos de velocidad, bocinas y frenos.

Tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad quedó casi por entero en ruinas. Los esfuerzos de reconstrucción repararon en el mapa del pueblo medieval que se erigía en la zona, fundado en el siglo XII. Y, a la vez, la atención también estuvo puesta en la sustentabilidad.

Algunos de sus edificios más emblemáticos son la Biblioteca de la Universidad de Friburgo, que, tras una inmensa remodelación para convertirla en una Passivhaus, consigue ahorrar 2 millones de euros anuales; también el estadio del club local SC Freiburg, que solo se alimenta con energía solar. El que ves en la imagen del artículo, es el nuevo ayuntamiento (o Neues Rathaus, en alemán) que se caracteriza por generar más energía de la que consume.

Es que en Friburgo, son varios los edificios que tiene esa condición. ¿Sabías que el primero, Heliotrop, fue inaugurado en 1994? La historia del Heliotrop es interesante. La casa fue construida por el arquitecto alemán Rolf Disch con la intención de que fuera su hogar.  El proyecto magistral fue reproducido en otras dos ciudades y hoy es un ejemplo de vivienda sustentable. En Offenburg, el Heliotrop es un centro de exposiciones; y, en Hipoltstein, es un laboratorio dental.

De todas maneras, la arquitectura sostenible de Friburgo no solo se encuentra en construcciones aisladas. La ciudad verde cuenta con barrios enteros que ahorran energía. Tal es el caso de Vauvan, un proyecto ambicioso que recubre 41 hectáreas y que no hubiera sido posible sin la participación activa de sus residentes.

Es que, de seguro, la conciencia ecológica de los habitantes de Friburgo es el elemento más verde de la ciudad. De hecho, el Estado garantiza un acceso equitativo y permanente a la educación e invierte puntualmente en la educación en sostenibilidad ambiental. El programa, denominado Hoja de Trébol, abarca una variedad de temas que incluyen desde protección del medioambiente hasta desarrollo económico y cultural sustentable. En 2011, Friburgo fue reconocida por la UNESCO como “Ciudad de la Década Mundial de la Educación para el Desarrollo Sostenible”.

Friburgo es un ejemplo de ciudad verde para el resto del mundo. Miles de funcionarios públicos la toman como modelo y se acercan hasta allí para inspirarse y hacerse a la idea de cómo replicar algunas cosas en sus propias ciudades.

Y tú, ¿ya conocías a la singular Friburgo?

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